Resúmenes de las ponencias

martes, 2 de septiembre de 2008

De la cazuela de pajaricos a la webcam para observar nidos: La huella del tiempo en la ornitología Navarra

La ornitología navarra nace del tesón de unas pocas personas que forman un núcleo en ANAN (Agrupación Navarra de Amigos de la Naturaleza) a principios de los años 70. Aquel aglutinante ha desembocado, a través de los años en un plantel amplio de aficionados y profesionales que hoy en día desarrollan una labor avanzada en obtención de datos de campo e investigación. A nivel social, la proyección de la observación y conservación de las aves es aun limitada y se encuentra muy lejos de los estándares de otros países europeos, lo que sin duda repercute en la capacidad de presión de las asociaciones conservacionistas sobre los estamentos políticos. La sociedad navarra ha interiorizado con éxito valores generalistas acerca de la conservación del medio ambiente (cambio global y sus derivados) pero resulta más ambiguo el resultado de las batallas libradas en el día a día contra aquellos factores que inciden en la supervivencia de especies y ecosistemas. Aunque las persecuciones directas han casi finalizado, las muertes indirectas causadas por nuevas tecnologías en expansión, en particular parques eólicos y tendidos eléctricos, han emergido en décadas recientes y sólo comienzan a ser corregidas en el caso de éstos últimos. Además, el uso ilegal de veneno es todavía responsable de la muerte de decenas de ejemplares de especies muy amenazadas, en particular aves carroñeras, sin que exista reacción social y administrativa digna de tal nombre. Por otro lado, la radical transformación del campo navarro, que implica la intensificación de cultivos, la expansión del regadío y la desaparición progresiva de la ganadería extensiva ha conducido a una enorme pérdida de biodiversidad en ambientes agro-pastorales que supone, en el caso de las aves, la progresiva rarificación de muchas especies antaño comunes, sobre todo aves esteparias. Por el contrario, las especies ligadas ambientes puramente forestales y a lagunas y masas de agua se han visto beneficiadas, las primeras por el abandono de áreas marginales y las segundas por eficientes medidas de conservación de hábitats. La conservación de las especies de aves amenazadas de la fauna navarra debe basarse en un adecuado conocimiento de la ecología de las especies en cuestión, de sus relaciones con el medio y de sus interacciones con las actividades humanas. Para ello es necesario abordar los problemas desde ópticas multidisciplinares. En cualquier caso, el éxito en conservación depende de que, tras este primer paso, las medidas correctoras propuestas sean aplicadas. A menudo, no sólo en Navarra, este último eslabón aparece roto. Las causas pueden ser múltiples pero pueden implicar a ornitólogos e investigadores que no son capaces de generar y/o transmitir información de calidad, y a gestores y políticos que no desean aplicar medidas que conllevan aparentes costes sociales. Este escenario se complica en un contexto de fragmentación de competencias entre Comunidades Autónomas y el Estado, lo que implica enormes dificultades cuando se trata de establecer una estrategia común sobre poblaciones de aves que no entienden de límites administrativos. Casi cuarenta años después de la fundación de ANAN y del primer núcleo de ornitólogos navarros, y a pesar de las innegables avances realizados especialmente en lo relativo a la conservación de especies y espacios en los marcos legislativos de la Unión Europea, el futuro de muchas especies de aves y sus hábitats en la Comunidad Foral se enfrenta a graves desafíos que sólo pueden ser resueltos a través de una interacción positiva entre ornitólogos, administraciones y la propia sociedad navarra. Es necesario un cambio de actitud que conduzca a contemplar las aves y la naturaleza en general como un patrimonio que no sólo puede generar beneficios económicos, sino que merece ser conservado en si mismo, como parte de una herencia cultural y social digna de ser disfrutada por todos los ciudadanos.
José A. Donázar

Departamento de Biología de la Conservación
Estación Biológica de Doñana (C.S.I.C.)

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