Resúmenes de las ponencias

sábado, 24 de enero de 2009

Declaración del Congreso

Declaración del Primer Congreso de Ornitología de Navarra

Con motivo del Primer Congreso de Ornitología de Navarra, celebrado del 24 al 26 de octubre de 2008 en el Batán de Villava, y promovido por la Sociedad de Ciencias Naturales Gorosti, bajo el título de Pasado, presente y futuro de la CONSERVACIÓN DE LAS AVES en Navarra, 20 expertos presentaron la situación de conservación de las aves de Navarra y de los hábitat en los que viven. 100 personas has asistido a este evento donde se han podido discutir los problemas más acuciantes en lo que concierne a la conservación de las aves y los hábitats a los que van asociados y las políticas apropiadas para evitar el declive de poblaciones clave.

Los ponentes a dicho Congreso acuerdan hacer pública la siguiente declaración:

Durante las jornadas del Congreso se constata que el conocimiento actual de los hábitats y de la ornitofauna que les acompaña ha mejorado notablemente respecto a las décadas de los 60 y los 70, momento en el que con la fundación de la Agrupación Navarra de Amigos de la Naturaleza se inician en Navarra los estudios sistemáticos sobre aves, si bien de forma aficionada. De hecho en la actualidad la suma de esfuerzos de aficionados, profesionales y administración hace que se disponga de información muy precisa sobre la evolución y el estado de conservación de la mayoría de las especies y particularmente de las más escasas, amenazadas o catalogadas.

Navarra, tierra de biodiversidad

Navarra cuenta con una gran diversidad de hábitats lo que conlleva a su vez una gran diversidad de todos los organismos asociados a ellos, incluidas las aves.

Esta diversidad se basa en varios factores entre los que destacaremos los siguientes:

La convergencia de tres regiones biogeográficas diferentes y muy contrastadas, la atlántica, la alpina y la mediterránea que generan un mosaico muy imbricado de hábitats y entornos naturales.

Un elevado gradiente altitudinal desde los 400 metros sobre el nivel a los más del 2.000 de las cumbres navarras el Pirineo y la consiguiente diversidad climática y botánica que esto genera.

La localización de la comunidad en una de las vías migratorias más importantes del paleártico occidental precisamente allí donde la misma se estrecha entre los Pirineos y el mar.

Finalmente, la proximidad al mar que hace que en ciertos momentos de temporal las especies se protejan tierra adentro en nuestras zonas húmedas.

Todos estos factores contribuyen a que se puedan observar en nuestra comunidad unas 250 especies con presencia regular y otras aproximadamente 90 de forma accidental. Esta elevada biodiversidad nos conduce inequívocamente a las dos primeras conclusiones del simposio:

- Navarra es un entorno privilegiado para la observación y el estudio de las aves tanto a nivel aficionado - con lo que supone de actividad de esparcimiento y de calidad de vida para las personas que viven en ella - como desde el punto de vista de la gestión de las especies, la investigación de las mismas desde el punto de vista científico y la divulgación medio ambiental. Esta última se ha venido llevando a cabo por diversos medios e instituciones y en particular mediante los seguimientos periódicos promovidos por las asociaciones medioambientalistas lo que está teniendo un impacto importante en el sentimiento de conservación de este patrimonio natural.

- Esto a su vez supone un elevado compromiso por parte de las autoridades y de la sociedad en general en el conocimiento primero y finalmente en la conservación de la riqueza ornitológica de la región.

La alteración de los hábitats y la uniformización del paisaje natural

La presentación de las ponencias suscitó animados debates donde se puso de manifiesto que el primer problema de conservación actual es la alteración de los hábitats a causa de la intensificación agrícola y ganadera y, del uso extensivo de fitosanitarios por una parte, y de la construcción de infraestructuras por otro. En cuanto a la primera, la intensificación agrícola y ganadera, se manifiesta básicamente en la roturación de los linderos, la desaparición de los ecotonos – zonas de margen entre varios entornos naturales -, en definitiva, en la uniformización del paisaje que viene determinada por las concentraciones parcelarias llevadas a término sin tener en cuenta el factor conservación, la puesta en regadío de amplias superficies o la “mejora de pastizales” que conlleva la práctica desaparición de los setos, linderos y bosquetes entre explotaciones.

Convendría plantearse si esta sobreexplotación del medio natural mediante actividades extractivas es razonable y sostenible a medio plazo y largo plazo (al fin y al cabo muchas de estas actividades son hoy en día fuertemente subsidiadas y representan un porcentaje cada vez más pequeño de la generación de la riqueza regional) y si el ámbito rural no debería promover la diversificación de sus fuentes de recursos económicos, como ya está ocurriendo, incluyendo entre estas, actividades basadas en la promoción de la conservación natural.

En este sentido se constataron sinergias entre los colectivos medioambientalistas y el colectivo de cazadores ya que ambos abogan por un medio natural diverso y rico, huyendo de la uniformidad del paisaje que conlleva una pobreza en número de especies y de ejemplares.

En cuanto a la alteración del entorno natural mediante la construcción de infraestructuras no parece que sean necesarias muchas explicaciones y basta con darse una vuelta por la naturaleza de Navarra para constatar el impacto de las mismas,… desarrollos urbanos e industriales, antenas repetidoras y sus infraestructuras de acceso asociadas, conducciones eléctricas, aerogeneradores y sus sistemas de evacuación de energía y acceso, infraestructuras asociadas al transporte, canales de agua, huertas solares,… nadie aboga por una paralización del progreso pero sí por una minimización de su impacto y de que se tengan seriamente en consideración los parámetros de conservación en su diseño e implantación.

El uso de venenos de forma activa o de contaminantes de forma pasiva

También se identificaron como problemas graves el envenenamiento activo o pasivo, sobre todo porque afecta a especies muy sensibles como el alimoche o el milano real considerados en peligro de extinción y con sus poblaciones en un estado muy delicado de conservación.

Colisión con sistemas de generación de energía

Así mismo, se puso de manifiesto la muerte por colisión de aves en aerogeneradores y tendidos eléctricos con un notable impacto en un buen número de especies.

Finalmente, la desaparición de los muladares debido a medidas profilácticas promovidas desde las autoridades implicadas en la gestión ganadera ha venido a crear más dificultades de supervivencia para aquellas especies que dependen total o parcialmente, a lo largo de todo el año o temporalmente de estas fuentes de alimentación predecible. Es dudoso que una medida tan drástica como la total supresión de los muladares sea razonable, y eficaz para los objetivos que se pretenden. Los asistentes al Congreso abogan por una recuperación controlada de la red de muladares.

El cambio climático

El cambio climático se percibe como una amenaza a medio y largo plazo para ciertas especies pero únicamente para aquellas que consigan sobrevivir a las amenazas actuales, problema mucho más apremiante.

Especies asociadas a ambientes esteparios y sistemas de agricultura tradicional

En un enfoque por especies, los seguimientos periódicos que se realizan tanto a nivel regional, como nacional e internacional han permitido constatar la recuperación de ciertas especies que fueron perseguidas con saña durante décadas y la expansión de aquellas bien adaptadas a los entornos urbanos y humanizados. También las especies asociadas a medios forestales presentan un estado de conservación adecuado, en términos generales. Sin embargo, al grupo de especies asociado a ambientes esteparios y de agricultura tradicional le ha tocado la parte más negativa ya que en esos ambientes se da la confluencia de muchos de los factores adversos, alteración y uniformización del paisaje, construcción de infraestructuras de todo tipo, utilización de fitosanitarios y consiguiente contaminación de suelos y aguas, envenenamientos activos y pasivos y persecución humana directa. Es a este grupo de especies al que pertenecen muchos alaúdidos, la ganga ibérica y la ganga ortega, el alcaraván, el sisón o la avutarda, el cernícalo primilla y los aguiluchos pálido y cenizo o el águila perdicera. Con ellos, que ya han sufrido una regresión importante se extinguen además las plantas asociadas a esos entornos y su paisaje.

Especies de las zonas húmedas

Finamente, a pesar de que las zonas húmedas representan una porción minúscula del total del territorio acogen una importante diversidad de especies de aves. Más del 40 % de las aves están directa o indirectamente vinculadas a las zonas húmedas. Muchas de ellas son especies accidentales o en migración pero para las cuales las zonas húmedas navarras representan un importante refugio. Además, los humedales navarros acogen como reproductores una serie de especies con poblaciones ciertamente exiguas y al borde de la desaparición como el Avetoro, el Avetorillo, las Polluelas y ciertos paseriformes.

Especies amenazadas globalmente

Otra aproximación conveniente es el analizar cuáles son las especies más amenazadas a nivel mundial y para cuáles de ellas le corresponde a Navarra una responsabilidad importante en su conservación.

Entre estas, y para las especies consideradas como con presencia regular, es decir no accidentales, la que está en mayor nivel de amenaza es el Alimoche Común. La regresión en Navarra y en otras comunidades ha sido dramática en las 2 últimas décadas sobre todo afectada por el envenenamiento de ejemplares y la clausura de muladares.

En la siguiente categoría de amenaza, la de especies vulnerables se encuentran el Cernícalo Primilla y la Avutarda Común, ya citados más arriba por su asociación a hábitats en continua regresión.

Un poco más abajo en la categorización de amenaza están el Milano Real, el Sisón Común y la Alondra Ricotí.

El primero ha sido víctima de una serie de factores negativos entre los que cabe mencionar los envenenamientos, tanto directos como a través de rodenticidas para la eliminación de roedores, sumados al impacto de los aerogeneradores, las líneas de conducción eléctrica y seguramente la desaparición de los muladares, aunque esto último es mucho más difícil de evidenciar.

Para la inmensa mayoría de las especias citadas más arriba Navarra tiene poblaciones significativas y le cabe por lo tanto una elevada responsabilidad en su conservación. Por una parte hay que mantener el esfuerzo de recursos para continuar monitorizando dichas poblaciones. Por otra, hay que emplear dicha conocimiento en medidas de conservación ya que para muchas de ellas se conocen al detalle el número de sus ejemplares, su distribución, las causas de su regresión y las medidas apropiadas para garantizar su conservación y, sin embargo, seguimos siendo incapaces de frenar el declive porque dichas medidas no llegan o se someten a un desarrollismo mal entendido.